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lunes, 23 de marzo de 2015

Carmen.

Hace algún tiempo comenté el libro "Consigue fotos únicas de tus hijos. Captura el recuerdo de cada día". Leído y asimilado, en esta entrada os presento algunas fotos hechas aplicando los consejos de Gerardo García. La modelo que me envió la agencia se llama Carmen ;-) , y como hoy es el cumpleaños de su mamá, me vais a permitir que esta entrada sea especialmente para ella.


© David Valdés


© David Valdés


© David Valdés


© David Valdés


© David Valdés


Todas las fotos están tomadas con un iPhone 4S utilizando la cámara nativa. Se editaron (y mucho) con las aplicaciones TouchRetouch (para eliminar y clonar elementos indeseados), PhotoForge2 (recorte, giro, niveles, exposición, enfoque, sombras, brillos...), BlurFX (para simular poca profundidad de campo) y Simply B&W (para la conversión a escala de grises usando filtros de colores -como en la fotografía química-, añadir viñeteo y grano).

No son fotografías convencionales de niños: hay contraste, cierto dramatismo, escala de grises, viñeteos, giros del encuadre... Tampoco es el tipo de fotografía amable (y un tanto ñoña) que se suele asociar con la fotografía infantil, pero a mí me parece que tiene más fuerza de esta manera. Mi gusto me lleva a preferir el "pathos".

¿Qué estilo prefieres tú?


 ...et in Arcadia ego.
© David Valdés

miércoles, 5 de marzo de 2014

Retrato infantil.

Con algo de tiempo para preparar el tinglado, por fin pude montar el "estudio" para sacar fotos a la más preciada modelo de la agencia con la que suelo trabajar...


© David Valdés

Se tomó con una Canon EOS 600D, con una apertura de f5,6, velocidad 1/250 (máxima de sincronía en esta cámara), ISO 100 y una distancia focal de 36 mm (a la que creo que hay que aplicar el factor de recorte de 1,6). Se iluminó con un flash Canon Speedlite 430 EXII con un zoom de 35mm y una potencia de 1/4 +0.7 colocado sobre un trípode, y se usó un paraguas difusor blanco Westcott de 43" de diámetro y un reflector  plateado.

El esquema de iluminación es el que sigue:




Hay fallos: se me olvidó peinar a la modelo, y hay por ahí pelos que no deberían estar, pero todavía no manejo el PS lo suficiente como para quitarlos... También creo que hay poco aire entre su codo izquierdo y la base del encuadre, no me gusta que la esquina inferior izquierda quede sin el colchoncito, y no sé si me gusta el fondo de ese color gris. Mi intención inicial era iluminarlo, y para ello disponía de otro flash, snoot, geles..., pero parece que mi problema con las pilas gastadas se empeña en acompañarme...

Con Lightroom trabajé el balance de blancos, la exposición apenas se tocó (pues el histograma quedó perfecto) y se levantaron algo las sombras para hacer más amable el retrato infantil. Con Photoshop se eliminó un arañazo que la propia modelo se propinó, se quitó algo de piel escamada, se giró, se aplicó enfoque general con un filtro pasa alto, se dio un poco de enfoque a los ojos, y se recortó.

Puedo decir que me llevó más tiempo montar el "chiringuito" que la propia sesión, pues las modelo no aguantó nada... Entre que la desnudamos y empezó a llorar pasaron menos de tres minutos, por lo que sólo me dio tiempo a tirar tres/cuatro ráfagas. Entre éso y el miedo a que su cuerpo sintiera la llamada de la naturaleza, hizo que la sesión durara menos que un suspiro...

Para ayudarme usé el modo de disparo en ráfaga y el modo de enfoque AI Focus. La abuela sujeta el reflector, la madre hace monerías para llamar la atención de la niña, y el padre dispara... ¡Digno de ver y bastante risible!

Es uno de mis primeros intentos de iluminación con flash, por lo que toda ayuda y crítica será muy bien recibida.


...et in Arcadia ego.
© David Valdés

viernes, 21 de febrero de 2014

Así que pasen 16 años...

Hoy os traigo una foto que hice una noche de verano...


© David Valdés

Se tomó con una Mamiya 645 1000S y película Kodak 400 TMY-2, la revelé con R09 One Shot (heredero directo del celebérrimo Rodinal), y usé un Canon CanoScan 9000F para escanear el negativo. Después de retocar niveles, eliminar algún arañazo y recortar ligeramente, la sometí al proceso de Rob Carr.

Obviamente, no tengo datos exif, y todavía no llevaba conmigo la aplicación para poder recordar las velocidades de obturación y apertura cuando tomo fotos con película. Sí puedo decir que la apertura era de f1.8 (la máxima del objetivo de 80mm -el equivalente a 50mm en formato medio-), pues acababa de oscurecer y necesitaba la mayor cantidad de luz posible (además, me dio el bonito bokeh que se puede apreciar). La velocidad no la recuerdo, pero sí que me arriesgué usando una bastante lenta (marcada en color naranja en el selector, lo que te indica que puede salir trepidada). Para poder exponer correctamente, la aguja del exposímetro me llevaba a usar velocidades demasiado lentas, pero tomé el riesgo, aguanté la respiración, procuré que al disparar no se moviera demasiado la cámara (su ""click" suena como un latigazo) y conseguí que saliera (con estas cámaras, de éso te das cuenta una vez has revelado...). Probablemente la velocidad fuera 1/15 ó 1/30, lento a todas luces para un objetivo de 80mm. Me la jugué, pero salió bien.

Una vez aportados los datos técnicos, lamento deciros que el teléfono de esta bellísima mujer no os lo puedo facilitar... Ya, ya sé que os gustaría quedar con ella para tomar un café, pero siento deciros que está casada ;-)

Me gustaría dedicarle esta entrada en el día en que se cumplen dieciséis años de haber empezado a salir juntos.


...et in Arcadia ego.
© David Valdés 

viernes, 10 de mayo de 2013

Primer intento de "light painting".

Hace poco asistí a un curso de fotografía nocturna organizado por Entremiradas e impartido por García de Marina. Fruto de los conocimientos adquiridos, me lanzo y presento mi primera foto en este estilo.


© David Valdés


Para hacer esta fotografía utilicé unos juguetitos muy chulos... El orbe está hecho agitando unos hilos de luz que compré en eBay (¿dónde, si no...?). Son unos filamentos parecidos a la fibra óptica, con un recinto para las pilas (que también permite el encendido y el apagado, así como darle diferentes frecuencias luminosas -como los árboles de navidad-). Vienen en diferentes longitudes (yo los escogí de un metro, por aquello de hacerlos más manejables) y colores (de momento, me lancé con azul oscuro, azul claro, rojo y blanco). 


© David Valdés

Otro juguete que participa en la foto es el flash Canon 430EX II.


© Canon

Paso a explicar los detalles técnicos: a mi Canon 600D (obviamente, sobre un trípode y con el estabilizador desactivado) le conecté un diparador para poder utilizar el modo "bulb" (ya sabéis: ese modo en el que el obturador está abierto tanto tiempo como mantengas presionado el botón). Al disparador también le programé un retardo para que, una vez empezara todo el circo, me diera tiempo a colocarme y que la cámara pudiera enfocar (me hubiera gustado hacerlo utilizando el "liveview", pero como no tenía nadie que me ayudara, la tarea se me hacía más difícil).
  
Fui probando, tirando fotos (éstas se podían hacer con la luz encendida. "No problem": sólo buscaba la composición), hasta que di con el encuadre deseado. Ahora sólo era cuestion de recordar dónde me había colocado, y de no tropezar en plena oscuridad...  

Fijé la ISO en 100, la apertura en f22 para que no se me colara luz parásita, que las luces no "quemaran", y para que me diera tiempo a "dibujar" todo. La distancia focal fueron 18mm. En parte fue así porque la habitación donde la hice es pequeña, así que no podía usar mucho más porque me saldría del encuadre, pero también lo hice para exagerar un poco mis facciones y contribuir a crear ese halo de irrealidad.

Antes de disparar, junté el hilo azul y el blanco, los encendí para tenerlos listos, guardé el flash preparado en el bolsillo trasero (mucho cuidadito con la luz "test", que a nada que te descuides, se cuela en la foto), y le asigné la mínima potencia (1/64 en este caso) y un zoom de 24mm. También preparé un lámina de goma EVA de color negro (ya os contaré para qué).

La secuencia de realización es más o menos como sigue: con los cables en la mano, aprieto el disparador y salgo corriendo en plena oscuridad hasta la posición. Antes de que se abra el obturador, comienzo a mover los hilos para que no estén parados y a la cámara no le de tiempo a pillarlos estáticos. Dibujo círculos con ellos (sin ninguna referencia, sólo la estela que dejan en mi retina) durante aproximadamente un minuto (procuro que todo el espacio quede relleno de luz). Cuando considero que la bola ya está hecha, sin dejar de mover los hilos, los voy apagando, y cuando ya no hay luz, los dejo y echo mano al flash.

Con el obturador todavía abierto, coloco mi mano izquierda donde creo que se termina el círculo que previamente dibujé, pongo una pose dramática, con los dedos formando una garra, apunto la palma hacia la cámara, coloco el flash sobre la mano para tomar una referencia, lo separo un poco, y le pego un golpe de luz (procurando que no se vea el botón rojo y que la fuente de luz dé la espalda a la cámara para que no salga en el encuadre).

El obturador sigue abierto, cambio el flash de mano y repito la operación anterior.

Todavía sigue abierto el obturador, cojo el flash, lo acerco a mi cara para tomar una referencia, y luego lo bajo y lo alejo, disparándome directamente (siempre procurando que no se vea ni el piloto rojo ni la fuente de luz). Elegí disparar desde abajo para dar esa iluminación "de candilejas", tétrica... (la típica luz de linterna de los fuegos de campamento que usamos para contar historias de miedo). En pruebas anteriores, puede comprobar que, a veces, se veía la silueta del cabezal del flash, pero me di cuenta de que, si acumulaba suficiente luz con los hilos, podía tapar el cabezal si lo ponía detrás del orbe. 

También en pruebas anteriores pude ver que el "flashazo" hacia arriba se escapaba e iluminaba parcialmente la habitación. Lo solucioné de forma bastante ridícula: después de iluminar las manos, cogí la lámina de goma EVA que mencioné antes (siempre, por supuesto, con el obturador abierto y en plena oscuridad), y con ella me hice un collar tipo isabelino (como el que ponen a los perros enfermos) y me rodeé la cabeza, sujetando la lámina sobre los hombros. De este modo, la luz no se escapaba y dejaba el fondo oscuro.

Después de "flashearme" la cara, sólo quedaba recuperarme de las chiribitas, quitarme la lámina de goma, acercarme con cuidado a la cámara para no tirarla, y darle al diparador para detener la exposición. En total, el obturador estuvo abierto durante 119 segundos, en los que me dio tiempo a hacer todo lo descrito anteriormente. Menos mal que la habitación estaba cerrada a cal y canto, pues cualquiera que me hubiera visto hacer lo que hice delante de una cámara, solo, a oscuras y a pecho descubierto (en pruebas anteriores vi que la camisa se iluminaba al pegar los flashazos), pensaría (no sin cierta razón) que estoy loco de remate.

El resultado me gusta, pero creo que mi cara está subexpuesta. Es obvio que el flash estaba más separado de mi cara que de las manos, así que debí seguir la regla del cuadrado inverso y aumentar la potencia, pero corría el riesgo de que, en medio de la manipulación de los parámetros, la pantalla del flash saliera en la foto. La próxima vez, tendré preparadas dos unidades: una para las manos, y otra para la cara. 

¿Os gusta? Animaos, pues este tipo de fotografía es muy resultona y divertida.


...et in Arcadia ego.
© David Valdés